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El buen juego no es suficiente y el Recoletas Atlético Valladolid apea al BM Torrelavega de la Copa del Rey

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El buen partido jugado por los naranjas no fue suficiente y el Recoletas Atlético Valladolid apeó al Balonmano Torrelavega de la Copa del Rey. Una genialidad de Dani Dujshebaev, convirtiendo un golpe franco con el cronómetro a cero y marcando el 31-30, despertó de golpe a a los de Soto que durante los 60 minutos de encuentro soñaron con seguir adelante en la competición.

Conscientes de la superioridad de su adversario, los de casa comenzaron el encuentro defendiendo 3–3 media la pista. Diego Soto planteó una defensa muy abierta, que dejó atónitos a todos los asistentes al Vicente Trueba. La arriesgada maniobra táctica funcionó y gracias a los goles de Edu Fernández y Vicente Benito, los cántabros tomaron rápidamente la iniciativa.

Nacho González veía con incredulidad como los suyos se atascaban ante el osado planteamiento local. El BM Torrelavega defendía 6–0 si erraba un lanzamiento y 3–3 si lograba anotar. Dos dianas más, firmadas por Ramiro Merino y Marcos Dorado, obligaron al técnico visitante a solicitar tiempo muerto cuando únicamente habían transcurrido 5 minutos de encuentro.

El eterno Fernando Hernández salió al rescate para cortar la hemorragia. El veterano extremo tenía claro como desenmarañar la red de los naranjas, pero sus goles no parecían ser suficiente para dar alcance al equipo de Soto. La intensidad torrelaveguense unida a las defensas alternativas y la efectividad en los lanzamientos mantenían por delante a los de casa Además, Pablo San Emeterio firmó cuatro intervenciones de mérito que mantenían vivo el sueño cántabro.

Sin embargo, poco a poco, los visitantes fueron limando la diferencia para meterse en partido. La dupla Turrado–Serdio conformaba una muralla difícil de franquear para los cántabros y Rubén Río parecía coger la medida a los lanzamientos exteriores. Con la diferencia oscilando entre dos y tres goles, la entrada de Sergio Rodríguez imprimió otro aire a la ofensiva local y cuatro cañonazos del 23 dispararon la ventaja a seis, 16–10.

El tiempo muerto visitante, con la consiguiente llamada al orden de González, no se hizo esperar. La reacción del Recoletas Atlético Valladolid tampoco y en un abrir y cerrar de ojos logró un parcial de 0–3. El tiempo muerto cambió de bando, aunque lejos de amilanarse, el BM Torrelavega siguió a lo suyo. Un fly magistral dibujado por Genio González y materializado por José Carlos Hernández dejó el electrónico en 18–14 después de un primer acto memorable.

Conscientes de que debían remontar cuatro goles, el Recoletas Atlético Valladolid apretó el acelerador. Auxiliados por la exclusión de Sergio Crespo, el equipo vallisoletano quería acabar con el sueño local por la vía rápida. En los primeros diez minutos, a pesar de que padecieron dos inferioridades, los visitantes recuperaron sus opciones de victoria. No les hizo falta nada más que aprovechar un par de errores claros de los cántabros de seis metros y correr al contra ataque.

Con las fuerzas parejas, 20–19, el partido se abría de nuevo, pero el descaro y la osadía cántabra no era suficiente para contener el rodillo implantado por los vallisoletanos. Fernando Hernández igualó a 22 al transformar un penalti. El esfuerzo de la escuadra ASOBAL obtenía sus frutos.

El Balonmano Torrelavega no se descompuso. Marcos Dorado mandaba a las mallas todas las bolas que pasaban por sus dominios y su equipo se mantenía a flote. Los cántabros encontraban más dificultades para mantener su caudal anotador mientras que los vallisoletanos marcaban con relativa comodidad. Dani Dujshebaev adelantó a los suyos por primera vez en el minuto 51.

Parecía que la resistencia local había llegado a su fin. Los ajustes tácticos del Recoletas Atlético Valladolid tras el descanso acabaron con el factor sorpresa ideado por Soto y hacer un gol era un esfuerzo titánico. Rubén Río era una tortura para la defensa abierta de los cántabros y el menor de los Dujshebaev apareció justo en el momento preciso para mandar a la lona a los nuestros, con un 27–30 a falta de dos minutos y medio.

El encuentro parecía muerto pero dos zarpazos de José Carlos Hernández, unidos a una exclusión en el bando visitante, dejaba la situación 29–30 con 56 segundos por disputarse. El milagro parecía posible. Más aún, cuando Fernando Hernández hizo una falta en ataque que brindaba la opción de igualada a los nuestros. Una acción valiente de Carlos Pérez, que se metió hasta la cocina, desataba la locura en el Trueba con el empate a 30.

El partido se esfumaba cuando se produjo la jugaba clave: un golpe franco en la zona central. Con el cronómetro a cero y una muralla de seis jugadores delante, Dani Dujshebaev demostró el porqué de su fichaje. El lateral se sacó de la manga un lanzamiento en rectificado que se coló entre las manos de Pablo San Emeterio, un gol imposible que supuso un desenlace cruel para uno de los mejores partidos de los cántabros en la presente temporada.

Balonmano Torrelavega: Luis de Vega, Pablo San Emeterio (1); Carlos Pérez (2), Edu Fernández (3), Vicente Benito (2), Pepe Oliver, Sergio Crespo (1), Genio González (1), Maxi Cancio, Sergio Rodríguez (5), Ramiro Merino (4), Antón Setién (2), Marcos Dorado (5), José Carlos Hernández (4) y Nico Colunga.

Recoletas At.Valladolid: Javi Díaz, Luis Lucia; Diego Camino (4), Nico López (1), Sergi Grossi, Roberto Turrado, Fernando Hernández (8), Rubén Río (6), Abel Serdio (2), Roberto Pérez, Gonzalo Viscovich (2), Jorge Serrano (1), Luisma Lorasque, Miguel Camino, Dani Dujshebaev (5) y Víctor Rodríguez (2).

Parciales
4 – 0, 7 – 3, 9 – 6, 11 – 9, 14 – 10, 18 - 14 descanso
19 – 16, 21 – 19, 23 – 22, 26 – 26, 27 – 28, 30 - 31 final

Árbitros: Carlos Javier y Juan José Gude Prego (C.A. País Vasco)