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¡Enchufa el askar!

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Askar

No se había inventado el "zapping". O mejor dicho: no se habían inventado "los canales" de televisión, y como solo había "la uno" y el "uhf" y en ésta segunda cadena no había anuncios, pues no había "zapping".

Esta circunstancia, hacía que en nuestra infancia que es exactamente cuando "la tele" llegó, los anuncios tuvieran una relevancia significativa de nuestras horas delante de la pequeña pantalla. Nos los sabíamos de memoria, y al contrario que ahora, donde la música de un anuncio se saca de un tema ya existente, entonces era el anuncio el que aportaba la música a nuestro devenir cotidiano. A modo de ejemplo:

Está como nunca... Fundador!
Yo soy aquel negrito...
Por potencia y conducción... Avia será tu camión!
Al mundo entero quiero dar, un mensaje de paz...
Bic naranja escribe fino, Bic cristal, escribe normal...
Busque, compare, y si encuentra otro mejor...

Si, si... efectivamente. Canciones de nuestra infancia. Los anuncios actuales que se comentan por los jóvenes, se articulan siempre alrededor de un gran tema musical que ya existe. En aquellos años, me consta que había estudios donde especialmente se grababan las sintonías de los anuncios.

Era importante que un personaje famoso, y también de la televisión, aportara su imagen al anuncio. Miguel Gila siempre será inseparable de la imagen de Filomatic, Tip y Coll del Brandy Espléndido, Lola Flores de Titanlux o Juanjo Menéndez y Jesús Puente de Atún Calvo.
Se trataba de construir un conjunto inseparable y grabarlo a fuego. Tan a fuego, que ahora mismo nuestras memorias son capaces de reproducir canciones, frases, imágenes y sloganes de aquella época, con toda perfección. Intentemos recordar anuncios más recientes de Filomatic, o de Titanlux... Es imposible. Entonces... ¿Cómo ha evolucionado la gestión de la publicidad?

El punto álgido de los anuncios de televisión, se alcanzaba en nochevieja. ¡Qué bueno! Acertar el último anuncio del año saliente y el primero del entrante, formaba parte de nuestras nocheviejas con la misma importancia que la Sidra El Gaitero, los langostinos, o las peladillas. No era difícil. Apostar por Coca Cola, era un valor seguro; o era el primero, o era el último, pero iba a estar seguro. Según avanzaron los tiempos, la disputa era entre sectores. Primero fueron los electrodomésticos, después las entidades bancarias, las compañías eléctricas, hasta hoy en día donde no hace falta decir que los operadores telefónicos, encabezados por el famoso "...hola, soy Edu, Feliz Navidad..." , se llevan la palma.

Bueno, en general toda la Navidad era un dislate de anuncios en televisión. En alguna entrega anterior comenté que recordaba que la Navidad empezaba cuando tu padre traía "el paquete" de la Empresa. Pues no. Ahora me doy cuenta que no. Cuando éramos niños, la Navidad empezaba el día que emitían el primer anuncio de turrón. El Almendro para volver a casa por Navidad, El Lobo con aquel magnífico personaje de dibujos, o simplemente "El Turrón más Caro del Mundo" o su alarde de una nueva publicidad. Impactante.

Unos días después, la televisión solamente dejaba espacio para los anuncios de juguetes. Y nuestros dientes largos, nuestras barbilla babeantes, nuestros ojos como platos... Perfecta conexión emisor-receptor, conductismo consumista. Lo queríamos todo: Scalectrix, Electro L, Cinexin, Cheminova, y la diosa BH.

También era un juego habitual el de adivinar cuántos anuncios habría en cada intermedio, y un magnífico descubrimiento cuando comprobabas que entonces todos los anuncios duraban veinte segundos. Pero veinte, ¿eh?, ni uno más, ni uno menos.

Sus mensajes, eran indisolubles a la sociedad de la época. ¿Qué os parecería ahora un anuncio como aquel de "Soberano es cosa de hombres", o cualquiera de aquellos que dejaban bien claro que para ser un buen cowboy, fuerte y duro, era imprescindible fumar Winston?

Mucho me gustaría saber si aquella chica (a la que nuestra generación durante años no pudo quitar de la cabeza), encontró ya a Jackes... Y más me gustaría saber, qué podríamos anunciar hoy en día para usar el slogan "...cambia el polvo por brillo..."

Y los años pasaron, y la nostalgia barrió aquella publicidad, aquellos anuncios, y aquellas marcas que tanto nos gusta recordar... Mirinda se convirtió en Red Bull, Lavis en Pioneer, Bazoka en Orbit, IBM en Apple, Telefunken en Samsung, y los telegramas en whatsapps...