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Sniace: de carros y bueyes

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Gruber


Poner el carro delante de los bueyes o ponerse la venda antes de la herida, son dichos populares, entre otros muchos, que denotan que confundimos el orden de las cosas, que no ponemos cada cosa en su sitio, que tememos lo que aún no ha llegado, que nos preparamos para lo peor, en definitiva. Pero ¿es esta postura siempre la más prudente y acertada?

Dice Mezquita que, "en las condiciones actuales", no puede poner en marcha Viscocel y que, por lo tanto, quienes ahora están en paro, lo deberán seguir estando a partir del 15 de julio. Ý aunque no lo haya dicho así, tan tajantemente, el Comité sí parece haberlo interpretado de esa forma.

Seguir en el paro, después del sexto mes, con la reducción al 50% de la base reguladora, con ser grave, no es, sin embargo, lo más grave. Lo más grave es no saber si seguir en el paro va a servir para algo o, lo que es lo mismo, si significa que se va a seguir en el paro definitivamente, o sea, si va a haber despidos, y cuántos y quiénes.

El Comité repite machaconamente que no va a aceptar otro ERE, pero también demuestra que está convencido de que lo va a haber. Y dice estar preparando toda la resistencia que haga falta para oponerse a él. ¿No será la mejor oposición convencerse de que no lo va a haber?

Psicológicamente, en mi modesto entender, es una mala postura la del Comité, una postura un tanto derrotista. Una postura que permite a Mezquita mostrarse, él también, como una víctima de las "actuales condiciones". Una postura que permite al representante de la empresa inhibirse, permanecer pasivo ante la búsqueda de soluciones, y callar, cuando todos esperamos una respuesta clara y efectiva de su parte. Una postura que le permite aparecer como quien no puede cambiar "esas condiciones". Y no es así. Muchos trabajadores y, sobre todo, muchos técnicos conocedores de la empresa "por dentro", y algunos otros, como quien esto escribe, tenemos claro que Mezquita es responsable de la situación, él ha tomado las decisiones en estos últimos años, él ha interpretado lo que consideraba mejor para la empresa (¿también para los trabajadores?) y él es reo de sus errores y aciertos, porque es él quien tiene el poder de decidir.

Estratégicamente, los trabajadores, con su Comité, deberían dejar de barajar "la hipótesis" del futuro ERE y centrar su lucha en conseguir la elaboración de un plan que haga viable la conservación de todos los puestos de trabajo. Ello supondría acotar los objetivos, dejar bien claro por qué nos movilizamos, decir bien alto que no pararemos hasta conseguirlos y acorralar a Mezquita. Repetir, hasta la saciedad, que tememos un nuevo ERE, nos paraliza, por que no depende de nosotros que el ERE llegue o no. Sin embargo, reclamar un verdadero plan de futuro para todos los puestos de trabajo, lo decidimos nosotros, nos pone en pie, sabemos por qué luchamos y nos empuja a marchar adelante.

El carro del ERE no ha llegado. No nos pongamos apresuradamente la venda. Obliguemos a la empresa a que trabaje para cambiar las "actuales condiciones", a que ponga los bueyes delante, a que presente un auténtico plan de futuro. ¿Qué otra cosa podemos plantear si no?

Cuatro palabras sobre la visita y los compromisos de Rubalcaba. Cuando el PSOE pudo no quiso que Sniace asegurara su futuro, dejó que siguiese atenazada por las deudas con Banesto. Desde los tiempos de Cristina Narbona, ya antes de ser Ministra, el PSOE tenía asumido el coste político de una Sniace caída, abandonada a su suerte, cuando ellos gobernaban. Esperemos que las fotos tan baratas políticamente como las que se ha sacado hoy Rubalcaba pronto queden en el olvido, y no desvíen nuestra atención de lo que realmente nos importa y nos tiene que dar frutos.