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¿Por qué mi hijo es violento? (2ª Parte)

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Felix-Soam-okk
Al finalizar de escribir el anterior artículo, me quedé con ganas de seguir reflexionando sobre el tema de la violencia en los niños, adolescentes y jóvenes. En escritos anteriores he tratado aspectos sobre el modelado, los refuerzos positivos y negativos, creo que para completar el tema iniciado en el anterior artículo es necesario que reflexionemos sobre la responsabilidad que todos tenemos de favorecer una educación positiva, y de una manera especial nos afecta a padres, profesores y educadores. Una palabra que quizás suene un tanto anticuada, pero a mí me gusta utilizar es la disciplina educativa, en el contacto con las familias de nuestros chicos, nos encontramos con padres que utilizan una combinación de disciplina relajada y poco exigente con actitudes hostiles, siendo un caldo de cultivo para los comportamientos violentos en los hijos. Los padres poco exigentes son aquellos que hacen lo que los hijos quieren, les dan excesiva libertad, sin valorar su responsabilidad.

 

Los padres con actitudes hostiles, no suelen aceptar al niño, le desaprueban, no le ofrece afecto, comprensión o explicaciones, suelen utilizar recursos violentos y con el transcurrir del tiempo estos niños tienden a adquirir conductas rebeldes, irresponsables y agresivas.

Un factor familiar que influye en la agresividad es la incongruencia educativa de los padres, existen padres que desaprueban la agresión pero la utilizan para castigar. Considero importante la desaprobación y detención de la agresión con herramientas diferentes a los castigos físicos, con ello tenemos menos posibilidades de fomentar conductas agresivas.

Otro factor que debemos analizar, es la inconsistencia educativa, se da cuando ante un comportamiento agresivo del niño, unas veces se castiga otras se ignoran, lo que hace que el niño no reciba pautas consistentes. Suele suceder también que los padres no tienen un criterio común educativo y si el padre regaña por una conducta la madre no. De este modo el niño percibe una sensación poco coherente sobre lo que debe hacer o no.

Otro factor que influye en la agresividad es la incoherencia, se suele castigar la agresión dirigida hacia los hijos, pero refuerzan la violencia de sus hijos hacia las personas ajenas.

Un aspecto que me toca vivir con cierta frecuencia en el contacto con chicos que por distintas circunstancias nos llegan, son las relaciones deterioradas entre los propios padres, lo que provocan tensiones en el seno familiar y produce comportamientos agresivos en los niños.

En el artículo anterior hablaba del modelado y de los factores personales como causa de la violencia, no quiero terminar esta tribuna sin tratar otro tema que me parece muy importante como es el déficit en habilidades para afrontar situaciones difíciles o frustrantes. La ausencia de estrategias verbales o comunicativas, para afrontar situaciones concretas pueden conducir a la agresión, las respuestas a estas situaciones suelen ser impulsivas. Las habilidades sociales se aprenden entrenándolas y a los largo de las relaciones cotidianas de sociabilidad entre niños y adultos. Suele suceder que los niños que son desagradables en la convivencia, tienden a ser violentos y se refuerzan con la agresividad.