Sáb27022021

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El BM Torrelavega vuelve de la cuarentena con una victoria frente al Amenabar Zarautz

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El Bathco BM Torrelavega va a superar los 500 días sin perder en el Vicente Trueba. En su primer partido después de la cuarentena por positivos en COVID, y sin apenas tiempo para entrenar, superó con claridad a un correoso Amenabar Zarautz ZKE por 33-29. Este resultado supone la decimotercera jornada consecutiva sin perder para los cántabros que, a pesar de tener dos partidos menos, se mantienen como líderes del grupo B de la División de Honor Plata.

El ímpetu inicial de los naranjas, deseosos de volver a competir, se topó con un arranque muy sólido de Amenabar Zarautz ZKE. Los de Hugo Sánchez, inmersos en su mejor momento de la temporada, no querían dejar pasar la oportunidad de reivindicarse en la cancha del primer clasificado. Con la zaga bien acompasada y Julen de Carlos a su nivel habitual, los visitantes arrancaron como un ciclón. En un abrir de ojos, 1 – 4.

Conscientes de que sin trabajo no iba a haber recompensa, el Bathco BM Torrelavega apretó atrás para intentar enjugar la renta visitante. Dani Hernández era un puñal en el uno contra uno y su verticalidad fue un magnífico recurso para los cántabros. El segundo tanto del mayor de los Hernández establecía el 5 – 6 en el electrónico. Poco después, tras una buena parada de Josema Urrutia, Alonso igualaba el tanteador desde los siete metros.

La maquinaría naranja, un poco oxidada por la cuarentena, se fue engrasando con el paso de los minutos. Sin embargo, era evidente que Amenabar Zarautz ZKE llegaba el choque con más ritmo que los cántabros. Con un Unanaue omnipresente, la ofensiva visitante producía prácticamente en todas las acciones de ataque. Vallejo establecía del 7 – 10 en una acción que trajo consigo la exclusión de Abalos.

En el minuto 15, a pesar de que Jaime Gallego acortaba distancias con un tanto desde el flanco izquierdo, Mozas pidió tiempo muerto para tratar de recolocar a los suyos. El madrileño renovó casi al completo el siete sobre la pista. Así, el recién incorporado Serrano encontró a Prieto, que no perdonó desde la esquina. La zaga naranja ganó en intensidad y el descaro del andaluz se convirtió en un soplo de aire fresco para los suyos. Suyo fue el 10 – 11. Poco después, Nico Colunga aprovechó una indecisión de los centrales visitantes para colarse hasta seis metros e igualar la contienda de nuevo.

La dinámica del partido era otra. Tanto que Hugo Sánchez no dudó en solicitar un receso para intentar recuperar las sensaciones del inicio. Sin embargo, en la reanudación del choque, los cántabros robaron la pelota y Alonso Moreno ponía a los suyos por delante por primera vez en el partido. A partir de ese momento, el choque entró en una fase de intercambio de goles en la que los locales se las ingeniaron para mantener siempre la iniciativa del marcador. En el último minuto antes del descanso, Urrutia cazó una pelota que desencadenó la contra con la que Jorge Prieto cerró el primer acto.

Con cambios en las dos porterías, entraron Krimer y Ostolaza, el segundo acto arrancó con los foráneos un pelín más entonados. En menos de tres minutos, su guardameta detuvo en penalti y tanto Olaizola como Unanue demostraron tener un cañón por brazo. Un rectificado imposible del primero culminó un parcial de 0 a 3 que volteó el marcador. Fabri Casanova no tardó en volver a igualar un partido en el que todavía quedaba mucha tela por cortar.

Dos dianas consecutivas de Ábalos devolvían la iniciativa a los de Mozas, que cada vez defendían mejor. Más piernas, más brazos y, sobre todo, Marco Krimer bajo el arco. El argentino detuvo dos lanzamientos a bocajarro cuando los suyos estaban con uno menos sobre la pista. Dani Hernández no desaprovechó la bola extra generada por su portero y mandó a las mallas el 21 – 19.

Tras el tiempo muerto de Sánchez, el Bathco BM Torrelavega no se salió ni un milímetro de la propuesta que le había llevado a liderar el partido. Cangiani y Alonso Moreno disparaban la renta de un equipo que cada vez veía más cerca llevarse el partido. Seis goles de margen eran una diferencia lo suficientemente amplia como para que los de Mozas jugasen mucho más sueltos. A pesar de que los pupilos de Hugo Sánchez no dejaron de intentarlo, los cántabros supieron administrar con suficiencia su renta para abocar el partido a un final plácido y sin sobresaltos.

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