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El Museo de Altamira se acerca a las pinturas rupestres de la cordillera sudafricana de Ukhahlamba-Drakensberg

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Bajo el título "Color y poder: arte rupestre de cazadores recolectores San en Ukhahlamba-Drakensberg", la exposición presenta algunas de las imágenes más ilustrativas de las cerca de 40.000 pinturas rupestres polícromas documentadas y halladas en aproximadamente 600 localizaciones. Este arte, realizado desde hace unos 3.000 años hasta mediados del siglo XVIII por los pueblos cazadores recolectores San, llevó a la provincia de KwaZulu-Natal, en Sudáfrica, a ser declarada Patrimonio Mundial por UNESCO en el año 2000.

 

Más de la mitad de estas pinturas corresponden a figuras humanas, las primeras fueron realizadas probablemente hace 3.000 años. Se representan en grupo o de manera individual, de pie, sentadas, caminando, corriendo o bailando. Alrededor de un tercio de las representaciones son de animales. Otras imágenes incluyen escenas de la vida cotidiana, objetos de la cultura material, como arcos escaleras, palos o bolsas, así como de las creencias de estos pueblos de cazadores-recolectores.

Con esta exposición, que se mantendrá abierta hasta final del presente año, el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, se pronuncia una vez más a favor de la revalorización y sensibilización de la ciudadanía por los valores y universalidad de los Sitios que conservan bienes excepcionales y que son testimonio visual de la historia de la humanidad. "Los sitios con arte rupestre nos cuentan la historia de aquellos lugares que vieron nacer el Arte, el amanecer de los primeros esfuerzos artísticos", explica Pilar Fatás, directora del Museo de Altamira.

La muestra ha sido comisariada por el arqueólogo sudafricano Aron Mazel de la Universidad de Newcastle, y coordinada por la directora del Museo de Altamira. Se presenta al público con un título sugerente "Color y poder", nombre que traduce el sentimiento de pinturas que evocan, en algunos casos, el comportamiento ritual de los chamanes San que creyeron extraer de las figuras animales su poder, con el que fortalecían sus experiencias de trance.

En la realización de estas pinturas se utilizaron pigmentos especiales extraídos por los San de las zonas altas de la montaña porque estos relucían y brillaban y tenían poderes sobrenaturales, pigmentos trabajados durante la luna llena por las mujeres hasta obtener un polvo fino. Sus creadores también hicieron uso de pigmentos extraídos de la sangre de los antílopes elands, animales que para estos pueblos ejercían un potente poder y que representan más del 70% de las figuras animales representadas.

Arqueología, antropología, y patrimonio se unen en Altamira para rendir un homenaje a aquellos artistas que durante miles de años poblaron una cordillera que conserva la mayor concentración de arte rupestre deSudáfrica.

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