Mié28062017

Last update10:41:43 PM

Undécimo poder

Valoración del Usuario:  / 5
MaloBueno 
Bloque

En nuestra evoluión de chavales, vimos cómo diversos intereses se nos iban aparejando para hacernos sentir cada vez más mayores. Se ponían a nuestro lado, caminaban a nuestro mismo paso, y se incorporaban a nuestro mundo con la misma fuerza que nuestra barba.

Estos intereses compartían muchas circunstancias. Nunca nos importaron; aparecieron de pronto y nos sorprendieron; aunque nos resistimos a ellos, al final triunfaban, y se convertían en lo más importante de nuestras vidas. En realidad no era así. Simplemente se convertían en lo más importante de aquel momento. Nuestras vidas eran otra cosa.

 

Ya lo he dicho. Cuatro pelillos debajo de la nariz, unas patillas que se prolongaban por la mejilla abajo en total anarquía, y ¡zás! ¡Te estabas afeitando! Odio afeitarme.

Sin embargo, las chavalas, y la música aparecían igual, y muy lejos de las fobias. Si la barba aparecía debajo de tu nariz, las chicas lo hacían en tus pupilas, y la música en tus oídos. Cuestión de gusto; o de gustos.

Empezaremos con la música, y en la próxima entrega lo haremos con las chicas. Esto no es sino una vieja fórmula de marketing, basada en generar pura expectación.

Para los gustos musicales de aquellos chavales, eran varios los factores que determinaban la tendencia que se iba a apoderar de ti. Si eras el hermano mayor, buscarías la música más sofisticada para dejar absortos a tus hermanos pequeños, y en ese caso, la última novedad de los coches de choque, era el impacto más fuerte. Esto se acrecentaba, si además eras un poco ligón, un poco hortera, y carecías de gusto musical alguno. Ese si que era un marketing dirigido. Todo consistía en oír, oír y oír la misma canción veces, veces y veces...

Si por el contrario, eras el hermano pequeño (como fue mi caso), entonces tus gustos musicales venían marcados por los de tus hermanos. De esta forma, servidor, nacido en 1962, es un conocedor profundo de la música de los 60´ por parte del mayor, y un erudito de la "canción protesta", por parte del mediano.

Y ahí acabó el repertorio. Podías ser un "hortera de primera" sentado a la diestra de Los Pecos, de Camilo Sesto o de Pablo Abraira. Quizá un erudito de los Creedence, Los Beatles o Los Rolling, o amargabas la vida a los que te rodeaban (aunque mostraran interés – te engañaban) a cuenta de Victor Jara, Quilapayún o LLuis Llach.

Solamente cuando crecimos un poco, y nos dieron permiso para ir a algún concierto al Ferial de Ganados, descubrimos otra opción, que era la del Rock Sinfónico, que sinceramente, cada año que pasa me gusta más volver a oír y que considero guarda un carácter de música actual envidiable. Prueben ustedes a oír otra vez a Bloque y su tema "Undécimo Poder".

Lo dicho. Entró por el oído en diversas presentaciones. Tu cerebro, tu entorno, y tu personalidad, lo procesaban, y de ahí salía a raudales tu gusto musical. No podía ser "interseccionado"; es decir: o eras de una cosa o eras de otra. O mejor dicho: eras de una tendencia y odiabas las otras. Curioso.

Pero además, ojo con lo que elegías, porque entonces tu vida, tu ropa, tus criterios, e incluso tu chica y tus amigos, podrían llegar a depender de tu elección. Y al final, todos aquellos grupos, cantantes, músicos y demás, pasarían a formar parte de tu vida para siempre, y se convertirían en los patrones métricos de los gustos musicales del resto de tu vida. Para todos, los años incluidos en este proceso de incorporación a la música, se han convertido en "mi época".

Y desde aquí un recuerdo a: Bloque, Triana, Compañía Eléctrica Dharma, Orquesta Mirasol, Iceberg, Ibio... Victor Jara, Victor Manuel, Patxi Andión, Quilapayún, Inti Illimani, Jarcha, Nuestro Pequeño Mundo, Luis Pastor, Raimon, Lluis LLach,... Camilo Sesto, Pablo Abraira, Miguel Gallardo, Mari Trini, José Luis Perales, y tanto más...

Y siempre en la Historia: The Beatles, The Rolling Stones, Creedence, Eagles, America...

Y mi mejor recuerdo para mi amigo Javier Herrero.