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El humedal de Cuchía

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Llegando hasta la localidad de Cuchía, en el municipio de Miengo, tenemos poco antes de llegar a su conocida playa un pequeño rincón de vida recuperado gracias al trabajo que la Consejería de Medio Ambiente llevó a cabo en el lugar entre 2005 y 2006. Lo que fueron dos pequeñas lagunas sobre fondo arenoso cuyas aguas no tenían salida al mar porque la formación dunar de la playa se lo impedía, y presentaban un lamentable aspecto, hoy es un humedal repleto de vegetación donde se refugia una importante población de aves y su visita se hace muy cómoda siguiendo un recorrido por senderos y pasarelas de madera. La visita a este paraje podemos iniciarla desde el aparcamiento que se encuentra junto a la rotonda situada un kilómetro antes de llegar a la playa. En las inmediaciones -justo al final del prado que hay tras el aparcamiento- podemos ver una pequeña laguna superviviente del sistema de humedales que antiguamente se extendía por toda la zona, que, hoy rodeada de arbolillos y con vegetación herbácea en sus orillas sirve de refugio temporal de algunas aves acuáticas (como las como las gallinetas, y otras que lo visitan en invierno.

Tras recrear la vista en este pequeño enclave húmedo podemos iniciar el recorrido por el humedal restaurado, que se nos hace muy fácil, pues no tenemos más que seguir el camino perfectamente acondicionado que lo atraviesa. Este camino arranca en forma de pista peatonal muy cómoda desde el mismo aparcamiento (en el extremo que da a la playa) y se dirige hacia las lagunas por la ladera de la cubeta natural donde se encuentran, dejando a nuestra derecha un área de campo con árboles dispersos -pinos mayoritariamente- acondicionada con algún mobiliario urbano para su uso como merendero o sencillo lugar de estancia.

Enseguida encontraremos una pasarela d madera suspendida sobre el suelo, que partiendo a nuestra izquierda salva la zona menos profunda de la laguna. Este ingenio permite el trasiego de caminantes sin que se deteriore el frágil suelo o la vegetación herbácea típica de estos lugares, formada por grandes hierbas, cañas, espadañas y carrizos. Un paseo despacio y en silencio sobre esta pasarela nos permitirá no sólo disfrutar el panorama "desde arriba", sino descubrir también alguno de sus habitantes.

Para efectuar el recorrido completo lo mejor es volver a cruzar en sentido inverso la pasarela, para seguir después descendiendo por el camino acondicionado que parece dirigirse hacia los arenales de la playa; en realidad unos parcos restos de lo que fue en tiempos una duna mucho más activa que hoy. Poco antes de llagar a ella, una nueva pasarela -ésta de mucho mayor longitud- nos permite atravesar la zona más baja de la laguna, que en la mayor parte del recorrido de esta nueva pasarela de madera se mostrará materialmente cubierta por la vegetación típica de estas zonas pantanosas.

La pasarela discurre entre el borde el humedal y el arranque del cordón dunar, en el que sobre las arenas crece también una interesante vegetación litoral (cardo marino, hinojo de mar, lechetrezna marina y otras) no faltando tampoco, en primavera, algunos grupos de hermosas orquídeas, todo lo cual evidencia el alto valor biológico de este pequeño y pintoresco enclave de nuestra comarca.

Tras cruzar toda la pasarela, siempre mejor despacio y en silencio para advertir el vuelo de algunos de los pajarillos palustres, llegamos a la parte opuesta de la cubeta natural, donde un camino perfectamente acondicionado nos permite retornar bordeando la orilla opuesta de la laguna. En este tramo la vegetación arbórea se muestra más densa, y los alisos y sauces de las zonas encharcadas se mezclan con las encinas y los robles de las orillas y la ladera, en su mayoría plantados para recuperar la vegetación natural arrasada por las antiguas explotaciones de piedra, cuyo impacto en esta zona ha quedado minimizado por la recuperación del humedal.

Con este recorrido de vuelta completaremos la visita al pequeño pero casi paradisíaco rincón de Cuchía, un enclave que todos hemos ganado gracias al buen hacer de las Administraciones, algo por desgracia poco frecuente en estos casos.