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La Capía

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Cumbre-La-Capia

 

Partiendo del barrio Las Presillas, en las inmediaciones de la localidad de Vargas, contamos con un acceso relativamente cómodo que nos lleva hasta la misma cumbre del Pico más emblemático de toda la comarca de Torrelavega: el Dobra; aunque en rigor debíamos decir La Capía -su verdadero nombre-, dado que por Dobra se conoce a toda la sierra sobre la que se yergue.

El camino es, en principio, una pista forestal que se encuentra asfaltada en su totalidad hasta la entrada a una descomunal explotación extractiva de roca caliza cuyo devastador efecto sobre el paisaje y el medio natural queda de manifiesto con una sencilla mirada.

Poco antes de llegar a este escenario, la pista corona un alto a cuya derecha se abre un camino de monte cuyo acceso permanece cerrado con una portilla de estacas y alambres que se abre fácilmente para poder seguirlo, no sin antes asegurarse de haber vuelto a cerrar el paso para mantener a los ganados en sus recintos de monte.

El camino discurre más o menos por el espinazo de la Sierra hacia el oeste, al encuentro de la cumbre, dejando tras de sí cultivos de árboles exóticos (pinos y eucaliptos) y algunos testimonios arqueológicos y etnográficos dignos de admirar, como el invernal del Coteru La Breña de La Llana, la cabaña pasiega más alejada del centro de expansión de estos pobladores, que nos muestra hasta dónde llegó su influencia hace cerca de tres siglos. No será difícil localizarla, cuando a la vista de la cumbre aparezca doscientos metros a nuestra derecha -al norte-, al borde de una pradera exquisitamente conservada libre de todo matorral.

En este punto, y a la izquierda del camino, también podremos advertir (prestando la debida atención en el terreno) un testimonio de actividad ritual prehistórica: el dolmen de la Peña del Ramo, milenaria construcción funeraria de piedra que muestra testimonios de las excavaciones que algunos arqueólogos han realizado en su base.

Llegados a la misma base el Pico, podemos reparar en la inscripción romana "IOM" labrada en una de las rocas que forman un pequeño promontorio sobre el qutenemos una pequeña pradera. El carácter sacro de la misma (Iovis optimus maximus –"Júpiter el mejor, el más grande") nos revela cómo la cumbre era destinada al culto sagrado hace casi dos milenios, tanto por romanos como por cántabros nativos, como prueba el ara allí encontrada dedicada al dios céltico Erudino.

No especularemos sobre el origen de los tres rostros grabados en otros tantos puntos de la roca de esta cumbre, dada la controversia sobre su origen; moderno según unos (realizadas por alumnos de la Escuela de Artes y Oficios de Torrelavega en el primer tercio del siglo pasado) o antiguo según otros criterios (presumiblemente contemporáneas de las inscripciones latinas). Tras su visión, cada cual podrá dilucidar por tanto lo que su imaginación le proponga.

Un angosto paso entre las rocas nos permite acceder al punto más alto, donde, en compañía de una cruz de cuestionable efecto paisajístico, podemos disfrutar de una magnífica visión de la comarca de Torrelavega hasta el mar Cantábrico, por el norte, y del valle de Buelna y el interior de la Región si volvemos nuestra vista hacia el sur.

En este caso, una nueva explotación de caliza, sobre las cumbres que se alzan a la altura de San Felices (al suroeste), hará de contrapunto, con sus letales "mordiscos" en el paisaje, a la hermosa visión de la sierra, cuyo verde tapiz aparece salpicado de un caos de rocas y dolinas (depresiones en forma de embudo) por donde se filtran grandes cantidades de agua al subsuelo.

Desde este punto tenemos dos opciones de regreso. La primera consiste en volver sobre nuestros pasos rehaciendo el recorrido en sentido inverso. Si no existe necesidad de retornar al punto de partida, puede tomarse el sendero que desciende desde la cumbre hacia el oeste, hasta alcanzar un collado con un prado al lado de un viejo pinar de repoblación. A través de éste, desciende una pista forestal hasta el tramo asfaltado que nos acerca, en unos veinte minutos, al pueblo de La Montaña, en el término de Torrelavega.

Otras maravillas que esconde esta Sierra del Dobra las iremos descubriendo en sucesivas "visitas" que haremos al lugar, rastreando paso a paso la comarca insólita desde HoyTorrelavega.